A veces hay comentarios que la gente hace, casi sin pensarlo, y que dibujan en dos trazos una realidad social de la que apenas somos conscientes.

Una abuela me ha dicho que hoy en día es “muy fácil” cuidar a los nietos porque están con su tablet y no hay nada que hacer. Sus palabras estaban pintadas de melancolía y resignación. Parecía que se lamentaba porque se estaba perdiendo a sus nietos, pero en lo más profundo,he sentido que el lamento era otro: eran ellos que se estaban perdiendo a su abuela. Se estaban perdiendo sus historias, su experiencia, su sabiduría, sus canciones, su Vida. 

La vida pasa que vuela pero cuando somos pequeños no nos damos cuenta. Yo recuerdo las paellas que a veces me cocinaba mi yaya y doy gracias por haber tenido oportunidad de estar con ella y de no haberlo olvidado. En mi memoria también guardo imágenes, sonidos, olores de la casa de mis abuelos paternos en Andalucía. Estábamos allí cuando estábamos allí. No estábamos en otro sitio, abducidos por un juego efímero e intrascendente que además nos iba a marchitar la vista y a reducir el campo de atención.

Padres y madres: tenéis que armaros de recursos para ganar esta contienda. Lo que el mundo ofrece es mucho más amplio, enriquecedor, y sano que las horas tontas jugando juegos que momentáneamente os liberan y os dejan espacio. Pero os pasarán factura, no lo dudéis. Y, sobre todo, les pasarán factura a los pequeños hipnotizados por una realidad virtual que les ayuda a olvidar otras no tan sencillas, no tan atractivas.

Antes de que sea demasiado tarde.

Escrito por María, la autora de esta web, consciencia en movimiento.