ALGUNAS CONCLUSIONES
DESPUÉS DEL II  CONGRESO DE INTELIGENCIA
EMOCIONAL DE ZARAGOZA, ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN ARAGONESA
DE PSICOPEDAGOGÍA. MAYO 2015
El 21 de mayo dio comienzo el II Congreso de Inteligencia
Emocional y Bienestar en Zaragoza, organizado por la Asociación Aragonesa
de Psicopedagogía. Más de 600 profesionales nos hemos encontrado en Zaragoza, 
Comparto con vosotros algunas de las reflexiones de las
ponencias que pienso tienen  mayor
aplicación al ámbito de la enseñanza.
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Las emociones (propias y ajenas) filtran los aprendizajes. Es un estado
emocional alterado o negativo es imposible enseñar ni aprender. Gestionar la emoción en el
aula puede ser tan sencillo como permitir que se exprese (preguntando a los
alumnos como se encuentran, por ejemplo) y validarla (no cuestionarla,
aceptarla. La emoción es la que es). La expresión de la emoción puede hacerse a
través de una metáfora: hoy estoy nublado, 
brillo como el sol, soy un tambor, me siento como un mar en calma…
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Un momento de atención plena o relajación antes de
empezar la clase ayuda a centrar la atención. Quizás sea suficiente con uno o
dos minutos de silencio, sobre todo después del recreo. Se puede sugerir a los
alumnos concentrarse en la respiración, en las sensaciones corporales internas
o en los sonidos del exterior.
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Una persona habitualmente no presta plena atención
sostenida por más de 15 ó 20 minutos. Por ello es conveniente dividir las
clases en periodos
de 15 minutos, para obtener el máximo rendimiento de los
estudiantes. Así, por ejemplo, se puede desarrollar una explicación, un rato de
ejercicios y un último tramo de trabajo cooperativo o exposiciones. Lo
importante es romper de alguna forma la monotonía para capturar de nuevo su
atención.
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Experimentos de “indefensión inducida” han demostrado
que lo habitual es rendirse después de unos cuantos intentos fallidos. Por ello
es muy importante realizar las preguntas más sencillas al principio, sobre todo
en pruebas escritas, para que el alumno vaya cogiendo confianza en sí mismo y
su atención y motivación aumenten al verse capaz de contestar lo que le
preguntan.
Esperando que os sirva de ayuda

María Jesús Tallón Medrano, psicopedagoga y profesora de
educación especial.