Si empezamos a organizar el aula por equipos y a utilizar estrategias cooperativas de forma habitual es bueno informar a las familias tan pronto como sea posible: informar y pedir su participación. 

Así, podremos trabajar de manera conjunta las habilidades sociales que es necesario desarrollar para el buen funcionamiento de la clase. Las familias también estarán preparadas para los posibles conflictos que puedan surgir entre miembros de un equipo o entre equipos. Y se puede pedir la colaboración desde casa en el cumplimiento de las normas del aula que los chicos y chicas hayan elegido para conseguir la clase que desean. 

En fin, se puede extender la cooperación a todo el ámbito familiar, para no hacer del tiempo en la escuela un intervalo aislado y desconectado del resto de la vida de los estudiantes.

Los que estamos mediando en el aula hemos de ser cuidadosos con que ningún alumno sea penalizado por el pobre rendimiento o falta de responsabilidad de otros. Por eso, la responsabilidad individual es unos de los principios del AC: trabajo conjunto sí y mis logros contribuyen al funcionamiento de todo el equipo. Pero en última instancia, soy responsable de mi propio aprendizaje. 

Seguro que entre los adultos responsables de nuestros chicos hay personas que realizan una labor profesional para la que es imprescindible el trabajo en equipo. Pedid su colaboración, seguro que todos salís beneficiados. 

Escrito por María