Consciencia de nuestras emociones. 
De cómo me siento y por qué. 
De qué situaciones me hacen feliz, de cuáles me causan ansiedad o desdicha. 
De qué personas, lugares y actividades encuentro nutritivas y cuáles me agotan acabando con mi energía.
Consciencia de cómo me siento, de cómo descargo mi frustración, mi ira. 
Consciencia de mi tristeza y de mi capacidad de superarla, sin negarla. 
Consciencia de mis miedos, reales o imaginados, que puedo aprender a manejar para que ellos no me controlen a mí.
Consciencia de cómo reacciono ante situaciones nuevas e inesperadas, más allá de los prejuicios que pueda tener sobre mí misma.
Consciencia de los mil motivos que tengo para expresar mi alegría, que compartida se multiplica, que expresada se hace aún más real y duradera.

Escrito por María