El mundo anda revuelto, como siempre lo ha hecho, pero en esta época que me ha tocado vivir las noticias vuelan y van acompañadas de fotos, testimonios y detalles que sitúan algunas realidades lejanas en primer plano.


Y, ¿ qué puedo hacer yo?, me pregunto. 


Cuántas veces a lo largo de mi vida me lo he preguntado una y otra vez. Cuántas veces a lo largo de mi vida me he sentido culpable y no merecedora por haber nacido en un contexto fácil y seguro. 


Estos sentimientos tan comunes en mucha gente hacen que apartemos la mirada, que prefiramos no saber, no sentir. Porque sentir duele. Y la inconsciencia no molesta, por lo menos de momento. 


En este aquí y ahora en el que me encuentro, elijo mirar. Elijo mirar sin lástima, porque la lástima les roba la fuerza. Elijo mirar y compartir pensamientos sin juicio, pensamientos de amor, de fuerza, de valentía, de unión. No estáis solos, susurro. Esto pasará también. Deseo transmitiros la fuerza y la confianza que ahora necesitáis. 


¿Ayudarían en algo a alguien pensamientos de queja, de sufrimiento, de dolor? 


Si somos una sola mente, como así creo, mis pensamientos serán como palomas mensajeras que llegarán a cualquier sitio donde se precisen. Cuántas veces me han llegado a mí pensamientos amorosos de otras personas que me han ayudado a salir de noches oscuras y de profundos pozos. Pues entonces, ¿no ayudarán también mis pensamientos?


Y en el camino, me uno a alguna ONG, firmo peticiones, comparto, publico, defiendo. Porque, aún estando tan lejos como parece que estáis, cualquier poco ayuda, alienta y conforta. 


Creo que esto es lo que puedo hacer yo.

Escrito por María