Algunas personas dicen que es más fácil perdonar a otros que
perdonarse a uno mismo.
Yo creo que una vez que hemos aceptado la idea de que “hay
un camino mejor” y sentimos la necesidad de estar en paz, no podemos perdonar a
otros sin perdonarnos a nosotros mismos y viceversa.
Al principio el acto de perdonar puede costar. Lo importante
es reafirmarse en el pensamiento de que hay un camino mejor que me va a
conducir a la paz que mi corazón anhela.
Elige verte inocente. Inocente es una persona que no daña ni
ofende, sin culpa. Elige verte así. Aquello en lo que erraste no merece castigo
sino corrección. Para mí el aprendizaje es corrección. El saber que ahora lo
haríamos mejor es suficiente.
Aquieta tus pensamientos por unos instantes. Haz varias respiraciones profundas y busca el silencio.
Mírate al espejo. Mírate a los ojos. Mírate con amor. Y dile
a tu reflejo: Eres inocente.
Siéntate cómodamente y respira. Relájate. Cierra los ojos y
di a tu reflejo para tus adentros: Eres inocente.
Bucea en tu interior y busca ese manantial de amor infinito
que brota desde lo más profundo de tu Ser. Conecta con el amor que eres y
respira. Respira tu amor.
Vuelve a repetir para tus adentros: Soy inocente. Elijo
verme a mí mism@ libre de toda culpa. Hice las cosas lo mejor que pude. No supe
hacerlo mejor. Suelto la exigencia de que las cosas hubieran sido distintas de
cómo fueron. Por ello, elijo verme en paz y armonía con mi pasado y mi
presente.
Mi voluntad es amarme sin condiciones y dejar que el amor
que soy fluya libremente porque soy inocente. 
Y así es.

Escrito por María