En la pasada edición del “Curso de introducción al Mindfulness, Naturaleza y Caballos” en el centro ecuestre Caballos del Pirineo, perdimos el sentido del tiempo. Esa fue la sensación que casi todos percibimos. Pasaron las horas y vivimos ajenos a las agujas del reloj, soltando poco a poco las prisas, las preocupaciones y las expectativas.

Eric explica al grupo cómo acercarse al caballo y detalles importantes de su lenguaje corporal

Un minuto de atención plena enfocada a la respiración puede cambiarte el día. ¿Por qué no comprometernos con nuestro propio bienestar? Puede ser tan fácil como sentarnos a saborear un café con una persona querida, poniendo el móvil a un lado y centrando la atención en el momento vivido.

Los caballos necesitan de nosotros la tranquilidad y el estado de presencia que genera el minfulness. No podemos acercarnos a ellos como si fueran bestias de carga. No lo son. Son hermosos y poderosos animales, mucho más grandes y fuertes que nosotros, y se van a prestar a acompañarnos en un precioso paseo por el bosque. ¡Cuánto más lo vamos a disfrutar si comenzamos nuestra relación basándonos en el respeto,  la admiración y el cariño hacia ellos!

Tan importante como el paseo son los momentos iniciales que empleamos para hablar con ellos y cepillarlos con su permiso. Cada persona                                                                       establece este contacto inicial con la yegua o caballo que va a ser su “pareja de baile”

 

Para permitirnos este estado de presencia, aprendimos técnicas básicas de atención a la respiración y nos concedimos el regalo de unos minutos, que se hicieron muy cortos, para desarrollar la capacidad de enfocar los sentidos: vista, olfato, oído, tacto… ¡Fuente inagotable de sensaciones, la madre Naturaleza!

El sabio y sabia interior emerge cuando nos concedemos una tregua y acallamos nuestros pensamientos: el viento parecía traernos todas las respuestas.

 

Mindfulness es también una poderosa herramienta para gestionar esa corriente de pensamientos constante que nos invade sin que apenas nos demos cuenta. La técnica de “Hola, gracias, adiós” nos dio pistas para mirar de frente esos pensamientos que se nos cruzan por la cabeza sin identificarnos con ellos. Técnica muy necesaria si te invade el temor frente al caballo.

La postura de dignidad tan importante en la meditación formal de mindfulness es esencial sobre el caballo.

Aprendimos también mucho sobre el mundo del caballo, su psiquismo, sus capacidades y dones naturales. Fue una tarde maravillosa y los participantes agradecieron una y mil veces este rato compartido. ¡Hasta la próxima!

 

Escrito por María