Mindfulness en Occidente empezó cuando algunos budistas occidentales trajeron en los años 70 algunas formas de meditación laica a Estados Unidos, después de pasar meses en monasterios budistas del sureste de Asia.

U Ba Khin, maestro de meditación Vipassana originario de Myanmar (Birmania) fue a su vez maestro de Goenka, el cual, junto con Thich Nhat Hanh fueron claves en la expansión del mindfulness.

Otro hito importante de la historia del mindfulness en Occidente fue la fundación, en el año 1979, del Centro para Mindfulness en la Universidad de Massachusetts por parte de Jon Kabat-Zinn, donde se desarrolla un protocolo de mindfulness para la reducción del estrés llamado MBSR. Este protocolo prueba ser efectivo para la mejora del bienestar emocional y físico de las personas que se comprometen con la práctica.

En 1992 el Dalai Lama lanza esta pregunta a Richard Davidson y colaboradores: ¿Por qué los científicos no aprovechan las herramientas de la neurobiología moderna para estudiar los efectos positivos de las prácticas contemplativas y el cultivo de la compasión asociado a la atención plena (mindfulness)? En su afán por tratar la enfermedad, la ciencia médica occidental se había olvidado de las emociones positivas. El amor, la bondad o la compasión, que no eran causa de patologías, se ignoraban en gran medida.

Richard Davidson, formado en meditación vipassana con Goenka en 1974, estaba muy interesado en estudiar los cambios que se producen en el cerebro con la meditación, así que aceptó la propuesta del Dalai Lama.

Se partió de la hipótesis de que si existía una comprensión científica de los efectos de las prácticas contemplativas se podrían ofrecer al mundo, no como prácticas espirituales, sino como técnicas para el bienestar mental y físico.

Agradezco la inquietud de todas estas personas. Gracias a su trabajo y su deseo de aliviar el sufrimiento de este mundo, el cultivo de mindfulness ha llegado a mi vida. Mindfulness no es meditación. Mindfulness es atención plena y se sirve de muchas técnicas, entre ellas la meditación, para desarrollar esta cualidad de la mente que calma, aquieta los pensamientos, desarrolla la consciencia testigo, te enseña a no enjuiciar. Y si enjuicias, aprendes a observar tus juicios, tus pensamientos, tus emociones como nubes que cubren el cielo y luego se van.  

 

Foto: Dalai Lama y Richard Davidson