Dice la Real Academia de la Lengua que un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a una intervención sobrenatural de origen divino. Me estoy riendo mientras lo escribo, porque nunca me había parado a pensar cuál era la definición oficial de esta palabra tan común y que para cada uno de nosotros expresa cosas tan diferentes.

Para Un Curso de Milagros un milagro es un cambio de percepción, un pensamiento.
Un cambio de percepción en el que adopto un punto de vista que me libera del sufrimiento.
Un pensamiento que me proporciona paz y serenidad al instante.

También puede ser una acción que proceda del amor. Cualquier acto que surja de tu esencia, en el que des libre y conscientemente sin esperar nada a cambio es un milagro. 

Los milagros los obran los que temporalmente tienen más para aquellos que temporalmente tienen menos. Pero somos todos iguales. Si reconoces tu esencia no puedes dejar de reconocer la del otro: somos trozos de tarta de manzana provenientes del mismo pastel. 

A veces el ego tiene tan secuestrada la mente que es difícil reconocerlo, pero es así. Bajo capas de lodo y fango, la esencia es una y es la misma para todos. Aceptarlo y honrarlo en cada ser es camino de sanación y liberación.

¿Son sobrenaturales los milagros? Sinceramente, creo que ocurren a cada instante en cada rincón del planeta, lo que pasa es que no tienen tanto tirón publicitario como las desgracias y penurias con las que tenemos también que convivir. Pero están ahí, y si lo que entiendes por divino es lo que entiendo yo, entonces sí, tienen origen divino. Porque esa es nuestra esencia, pero no es nada que esté fuera de nosotros. Está dentro y es un fuego que, si se alimenta, puede avivar la chispa latente en cada corazón.

No dejes que se apague. Haz que sea un fuego vivo, cálido y juguetón, bien asentadito en el centro de tu ser.

Escrito por María